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Capitulo IV “Minorías y Mayorías”

marzo 19, 2013

1ª Premisa: “Cada miembro del grupo independientemente de su rango, es una fuente y un receptor de influencia”

El estudio de Moscovici se propone partir de cero en la investigación de la influencia social. A través de esta premisa intenta responder a la pregunta ¿Por qué y cómo la mayoría y minoría son capaces de ejercer influencia? Para hacerlo, el autor  propone, es necesario adoptar una nueva perspectiva para acercarse al fenómeno de la influencia social. Esto se logra teniendo en consideración a los subgrupos, minorías e individuos como agentes de influencia y potenciales creadores de normas que impactan en el grupo y no solo como receptores o desviantes.

Dos ideas:

  1. La influencia es bidireccional o recíproca, va de la mayoría a la minoría y viceversa. Es un proceso de mutuo en el cual no importa si se es mayoría, minoría o desviantes; se es a la vez emisor y receptor.
  2. Subordinado a lo anterior, en un grupo cada uno de sus integrantes son emisores y receptores, sin importar la posición o status del individuo. Los unos y los otros actúan a la par sobre otros y si mismos.

Cuando una mayoría o subgrupo dominante intentan imponer sus reglas y opiniones sobre los subgrupos y minorías, estos a su vez intentan hacerse escuchar y que sus reglas, normas, principios, ideas sean consideradas, es decir existe tensión y búsqueda de consensos.

Moscovici nos dice que si una minoría cuando accede al poder (posición de dictaminar normas y reglas) debe ser capaz de comprender las motivaciones y opiniones, tener la capacidad de adaptarlas a las suyas. Sin embargo no siempre es así, hay muchos ejemplos de minorías que acceden al poder y se convierten en aberraciones, como lo ocurrido en países de Europa Oriental y Oriente Medio.

Un ejemplo de cómo la influencia es bidireccional es en el tema político, hemos sido testigos de cómo partidos políticos o gobiernos suelen adoptar algunas ideas, propuestas o acciones emprendidas por otros, de como suelen cambiar su comportamiento y a través de propaganda tratan de desprestigiar o quitar el poder de acción que tenían la oposición. Es claro que si no existiera la influencia hacia arriba, este tipo de situaciones no se darían.

Planteado lo anterior, ahora si Moscovici pasa a responder el planteamiento de por qué y cómo un agente social, sobre todo minoría, ejercen influencia:

1. Las normas y su cambio.

Las sociedades establecen normas, reglas, principios, códigos (lo que es permitido y lo que no) que rigen las relaciones sociales de convivencia de los miembros que la integran y se espera que sean una respuesta mayoritaria, que van desde lo más simple hasta lo más complejo.

Ante lo establecido los grupos e individuos tienen diferentes grados de acatamiento e interiorización, algunos estarán completamente comprometidos, otros lo serán superficialmente y hay los que responden automáticamente sin tener conciencia del porque reacciona de tal situación.

Las normas y códigos con el transcurso del tiempo tienden a desfasarse y a ser anticuadas al momento histórico que vive la sociedad, la situación bajo la cual nacieron puede que haya dejado de ser válida, ocasionando que los grupos ya no se sientan tan identificados y ligados a ellas. En este tipo de ocasiones las minorías activas pueden ser el modelo de comportamiento que una mayoría adoptaría gustosamente, por ejemplo la liberación de la sexualidad, y ello estimula el cambio. Aunque también es de reconocerse que difícilmente se logra influir y cambiar en aquello que esta fuertemente interiorizado y en lugar de resultar atractivo causa repulsión.

2. Consenso y exclusión.

La sociedad busca el consenso y para lograrlo suele usar la influencia sobre los individuos, minorías y no conformistas. Para Moscovici los consensos que se deben estudiar son los se negocian ambigüedades, por su carácter de ser evaluativos: situaciones que tienen que ver con temas como justicia, equidad, derechos, la democracia (lo que es o debe de ser), bienestar social, pues son estos temas los que son difíciles de evaluar. En estos temas son en los que las mayorías o los grupos de poder intentan imponer sus criterios, tratando de persuadir a los subgrupos, minorías, individuos y desviantes para que los acepten. Pero no se logra siempre, cuando las minorías rechazan, y por muy pequeño que sea el grupo, obtienen un poder considerable.

Pero existen situaciones límites o extremas en las que no se puede hacer nada, a veces la minoría es totalmente agredida o por el otro lado hay disposición del poder por llegar a acuerdos y los demás no ceden. Por lo anterior Moscovici se pregunta por qué si la situación es muy grave o penosa los disidentes no abandonan el sistema o los líderes de este no los excluyen totalmente.

La explicación que encuentra el autor es que quizá se deba a que los disidentes desconozcan otras posibilidades o por factores individuales psicológicos, como lo puede ser el amor al terruño que da un sentido de ser, por lo cual gasta energías en empresas a veces imposibles antes que abandonar su grupo. Y es que según Moscovici de optar por salirse del sistema menguaría al poder de consenso y unanimidad que legitima normalmente a un gobierno.

Por su parte el gobierno no excluye  o presiona a su gente a extremos, han existido y existen estas situaciones en el mundo, pero tal como dice el autor, son exepcionales, porque está claro que todos conocemos casos como el de Armenia, Kosovo, Darfur, Ruanda, Palestina. Pero estos casos son siempre extremos que no son utilizados como procedimientos comunes.

En resumen, lo que siempre buscan las minorías y los grupos hegemónicos es llegar a consensos e integración. Por tal situación la minoría tiene una fuerza y el poder de lograr influir y lograr cambios, puesto que se busca su integración al sistema.

3. Otras pruebas: atracción de las minorías y culpabilidad social.

La mayoría y los normales así como sus códigos son el súper yo social, las minorías activas debido a su forma de pensar y actuar suelen ser vistos como la forma de liberación de ese rígido sistema del que se es integrante, proponen cosas frescas e innovadoras. Cuestiones que solían ser prohibidas y que abiertamente contradicen las minorías tienen fuerza de atracción, influencia y transformación de las sociedades.

La culpa social es un sentimiento que suele despertarse en algunos subgrupos e individuos que ven las contradicciones del sistema y sus consecuencias como lo son los privados y desvalidos económicamente y socialmente, o los que han sido desplazados o vencidos por guerra, a veces esto hace que personas simpaticen con ellos emprendiendo grupos de lucha o que adopten las formas de vida de pobreza.

Moscovici menciona que a veces una minoría no causa simpatía, pero que por su valor, sinceridad, originalidad y actitud constante sean reconocidas y tomadas en cuenta. Este tipo de circunstancias son las que hacen que ser minoría sea muy penoso; pero es gracias a que existen estos individuos rechazados, excluidos o en rebeldía que generan conflictos al interior del sistema es que se logra cambios, pues el sistema en su búsqueda de consenso unánime son influidos y se logran cambios o adecuaciones.

¿En qué circunstancias quién es la fuente y quién es el blanco?

Para responder primero hace una división: existen grupos e individuos anómicos y nómicos. Es decir que cuentan o no con reglas, códigos o normas para tener respuestas en común.

Existen también desviantes nómicos y anómicos. La desviación es la carencia de medios sicológicos y sociales para reconocer o percibir la norma, pero también lo es el rechazo de manera consciente de la norma porque existe una alternativa y tal actitud es respaldada por toda una serie de creencias, de necesidades o simplemente por la situación de la realidad. Para el primer caso un ejemplo lo es el consumo de drogas ocasional, mientras que para el segundo lo sería la homosexualidad asumida.

En el mismo sentido que existen minorías nómicas y anómicas, también hay mayorías nómicas y anómicas. Es decir, existen sociedades con un gran apego e interiorización de las reglas de los grupos a los que pertenecen, pero también hay mayorías en las que sus normas son débiles y los compromisos superficiales, son las mayorías silenciosas, inactivas y por lo tano anónimas.

En conclusión: “Es la posesión o la carencia de normas y respuestas los que les convierte a tales individuos en elementos activos o pasivos en las relaciones sociales.”

*Teoría de la conspiración:

Si la minoría activa o desviante oponen resistencia o rechazan ciertos preceptos de la sociedad a la que pertenecen se suele atribuir a la injerencia de vínculos exteriores que poseen otros valores y a través de su influencia lograron modificar a los disidentes que atentan contra el grupo. Personalmente pienso que a veces es así, pero no lo es siempre… Los individuos tienen la capacidad de pensar, analizar, criticar y de ponerse en acción, sé que son muy pocos los que emprenden, pero personas como el padre Alejandro Solalinde, el movimiento 132, el histórico 68, etcétera. Se le atribuye a otro grupo poderoso que una minoría sea activa y disidente.

Se menciona que las minorías activas cuentan con dos características: 1. Las minorías nómicas son fuente potenciales de influencia, sobre todo en mayorías anómicas a la que pertenecen; pero Moscovici añade que es necesario analizar la dirección del desviante, pues existen desviantes pro- normativos (ortodoxos) y los contra- normativos (heterodoxos); 2. Solo una minoría ortodoxa influye en el grupo al reafirmar una norma ya aceptada, pero Moscovici nos dice que no es verdad, pues la minoría heterodoxa es innovadora y refresca con sus ideas y al grupo con nuevas perspectivas, situaciones que crea tensión o conflicto y con esto la posibilidad de provocar un cambio.

Moscovici plantea una premisa: A medida que se reduce la distancia entre la posición de una minoría heterodoxa y la mayoría, hay mayor probabilidad de influencia.

Contraste y dirección (las diferencias y hacía dónde influyen):

Partiendo de estudios previos Moscovici retoma el término de punto medio psicológico que es el que “separa en dos orientaciones: el propio campo y el contrario”. Según esta premisa, un individuo elegirá un mensaje que pertenezca a su campo y rechazará el adverso a su posición. Pero si las diferencias son débiles, según la propuesta de Moscovici, el sujeto cambiará su actitud, ya sea que el mensaje sea de su propio campo o del contrario si el contraste es débil, incluso pueden darse casos extremos del campo contrario puedan influenciarlo.

Una minoría heterodoxa es más influyente cuando la divergencia respecto a la mayoría no sobrepase un umbral, cuando esta minoría se vuelve extremista, sus posibilidades de influir en la mayoría disminuyen.” p. 108. Aunque Moscovici nos dice que a veces cuando el contraste es grande en el propio campo con el contrario puede implicar sentimientos de incertidumbre al no sentirse seguros de que sus posiciones sean justas. Por tal razón en ciertas circunstancias el ser una minoría heterodoxa resultar ser ventajoso porque correspondería a las preferencias de la mayoría.

Moscovici reinterpreta algunos experimentos, como los hechos por Neweth y Wachtler sobre unas diapositivas de pinturas presentadas como alemanas e italianas y en las que se pedía la opinión de preferencia teniendo a un alemán, italiano o sin cómplice. Lo que resalta Moscovici es que cuando existe una minoría que representa la contra norma, obligaba a los integrantes del grupo a re apreciar sus valores y juicios.

Pero no solo las minorías heterodoxas ejercen influencia: “Una minoría ortodoxa es a menudo capaz de obligar al grupo a compartir sus actitudes y sus convicciones, mientras que en las mismas condiciones, una minoría heterodoxia provoca una ruptura en las actitudes y creencias del grupo” p. 117. Es decir, que la heterodoxia puede ser totalmente rechazada. Por eso es necesario saber que tipo de influencia ejerce la minoría.

Para demostrarlo nos explica el experimento de polarización de posturas realizado por Paicheller, este consistía  tener un pre consenso, un consenso grupal y pos consenso sobre cuestiones pro y anti feminista. El experimento fue realizado entre alumnos en los cuales la norma era ser pro- feministas. Como en cuestiones experimentales existirían cómplices a favor y en contra del feminismo. El cómplice que era la minoría ortodoxa al sostener una actitud extremista, coherente hizo que los alumnos asumieran posturas extremas; mientras que el extremista heterodoxo hizo que el dialogo y el consenso se fracturara y llegara a u punto muerto… “una persona heterodoxa puede ejercer [influencia] aumentando la divergencia de las opiniones, haciendo nacer conflictos entre los miembros del grupo y bloqueando el consenso entre ellos.” P, 117. Lo que se logra ver es que existieron procesos de asimilación por un lado y de contraste por el otro.

En el proceso de la influencia sin duda también tiene que ver el grado de rigidez o flexibilidad de los argumentos: “La ortodoxia tiene, por tanto, un impacto mucho mayor que la heterodoxia, pero únicamente si las posiciones presentadas de modo coherente.”

En conclusión, un grupo nómico, sea a favor o en contra de la norma, es capaz de ejercer influencia en su entorno social. Esta influencia bidireccional o recíproca se da por el conflicto interno, la búsqueda de consenso unánime y porque la minoría es vista favorablemente, pero para ello las minorías deben ser activas, con una posición firme y coherente con sus ideales sin importar el lugar que ocupen en la escala social.

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